Introducción al odio
La voluntad del viandante es la que hace que el mundo gire bajo sus pies. Somos ratones enjaulados cuyo amo nos anima a hacer ejercicio para que no nos acomodemos en nuestra paja, engordemos y muramos. Nos necesitan para seguir siendo los amos. Pero la voluntad es un tallo débil que forma parte de la flor de la personalidad, y el tallo es débil por que las constantes lluvias y vientos de obstáculos, que nos asolan, la mayoría de ellos fuertes por que nosotros mismo les damos esa fuerza, consiguen marchitarnos. Por eso no nos queda nada más que luchar, y para luchar hay que odiar. Por lo que esto es para luchadores, odiadores, el que no odie, que no lea, y el que lea, que aprenda a odiar.
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